En "El Principio Poético", Edgar Allan Poe sostiene que la poesía existe para evocar la belleza y elevar las emociones, más que para transmitir lecciones morales o verdades intelectuales. Defiende la brevedad, afirmando que solo los poemas más cortos pueden mantener la intensidad y la unidad del efecto. Para Poe, el poder de la poesía reside en su musicalidad, su ritmo y su lenguaje sugerente, que juntos crean una experiencia estética profunda y duradera.